Beiranvand, el pizzero que le tapó un penal a Cristiano, y selló el destino portugués.

25 Junio 2018
Redacción 
El momento glorioso para el golero de Irán, pese a que su selección se tuvo que ir prematuramente.

Alireza Beiranband, es el nombre de un iraní prácticamente anónimo para muchos de los occidentales; juega en el Persépolis de Irán, que ha ganado el título de su país por dos periodos seguidos.

Apenas tiene 25 años, pero ya fue decisivo para en el Persépolis ganar la liga iraní dos años consecutivos, y la copa de ese país. Ha participado en la Champions de Asia, apenas pasando a octavos, y es titular indiscutible en el arco de su selección. Irán, al ser una de las mejores selecciones de la eliminatoria asiática, lo dio a conocer a mayor escala.

Beiranvand nació el 25 de septiembre de 1992 en un hospital de la pequeña ciudad de Sarabias en el seno de una de las típicas familias de pastores nómadas que aun se peregrinan con su ganado de pasto en pasto. Último hijo, con muy pocos años comenzó a trabajar con su padre y hermanos como pastor, actividad que combinaba con la pasión por la pelota y por el Dal Paran, un juego tradicional iraní consistente en el lanzamiento de piedras. Esa actividad le permite hoy que sus saques con la mano puedan pasar la mitad del campo.

Poco amante del fútbol, Morteza Beiranvand quería que su hijo buscara "un trabajo de verdad" e incluso llegó a esconderle los guantes y las botas para que se centrara en otra cosa. Este conflicto, unido a su determinación, condujo a Beiranvand a pedir prestado dinero a un amigo, el suficiente para subirse en un autobús y huir de casa en busca del sueño de ser futbolista en la capital.

Allí el director de una escuela de fútbol teheraní le ofreció la posibilidad de entrar el equipo a cambio de 200 riales (En Irán, los jugadores de categorías juveniles, deben pagar para estar en un conjunto profesional), una cantidad inalcanzable para el adolescente que no tenía ni un colchón donde dormir, y que en ese entonces hasta dormía a la intemperie.

Pero se probó días después y fue admitido, quedándose en casa de un compañero; luego el golero tuvo que ejercer trabajos de medio tiempo a medida que se preparaba como futbolista profesional. Uno de los oficios fue el de lavacarros, donde estuvo a punto de conocer al goleador histórico Ali Daei; también fue pizzero y barrendero mientras ya jugaba profesionalmente en el Naft-e-Thran.

El jugador recién comenzó a tener una vida más digna como profesional cuando fue convocado a la Sub-21 (hace 5 años), y desde ahí en adelante es indiscutible en el arco de su país, mucho más, después de atajarle un tanto al ultra famoso Cristiano Ronaldo, un tanto que condena a los lusos a jugar contra Uruguay, en lugar de contra los rusos, y que probablemente cambie el futuro.

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